
Estimado visitante, bienvenido a Vitoria-Gasteiz y en especial a este templo dedicado a Nuestra Santísima Madre del Carmen. Es un templo centenario perteneciente a la Orden de los Carmelitas Descalzos y levantado gracias a la profunda fe e inmensa devoción de las gentes de esta tierra a la Virgen del Carmen, y siendo visitado desde su fundación tanto por sus feligreses como por viajeros a su paso por Vitoria-Gasteiz en búsqueda de momentos de recogimiento, oración y del consejo espiritual de los Padres Carmelitas.
Te contaremos un poco de historia antes de profundizar en este lugar lleno de arte y espiritualidad. Con las exclaustraciones del siglo XIX, todas las Órdenes religiosas, también la Orden Carmelitana, fueron expulsadas y sus conventos requisados por el gobierno. No fue hasta el año 1890 cuando los frailes carmelitas volvieron a Vitoria estableciéndose en humildes viviendas y con una humilde capilla donadas por bienhechores en las cercanías de la Catedral Nueva. La comunidad en poco tiempo fue creciendo e involucrándose en la vida social y espiritual de la ciudad, por lo que se hizo necesaria la construcción de una iglesia y convento de mayores dimensiones. El conjunto fue proyectado por el insigne arquitecto vitoriano Fausto Iñiguez de Betolaza y ejecutado de 1897 a 1900 siguiendo el estilo neoclásico muy del gusto de la época, siendo inaugurado el 20 de abril de dicho año 1900.


“Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo”
Después de estas pinceladas históricas, puedes cruzar el umbral del templo si aún no lo has hecho y así comenzar la visita. Como puedes advertir, se trata de un recinto con planta de cruz latina, formada por tres naves, siendo la central más elevada, dividida por sobrias columnas en cinco tramos. Comencemos nuestra visita dirigiéndonos a la nave del Evangelio situada a la derecha de la entrada principal. En ella se hallan dos retablos de similar factura. El primero está dedicado a Santa Teresita del Niño Jesús, carmelita francesa que, aun habiendo fallecido a los 24 años, es Patrona Universal de las Misiones y Doctora de la Iglesia. Su talla está flanqueada por las de Santa Rita de Casia, abogada de las causas perdidas y Santa Teresa Margarita Redi, carmelita italiana natural de Arezzo, que falleció a la temprana edad de 22 años. Remata el conjunto la Alegoría de rosas que representa la intercesión constante de Santa Teresita desde el cielo.
Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, con su profunda experiencia mística, dieron una impronta nueva a la Orden del Carmen
A continuación se encuentra el retablo del iniciador de nuestra Orden de Carmelitas Descalzos, San Juan de la Cruz, cuya imagen ocupa la hornacina central; está escoltado por San Antonio de Padua, uno de los pocos santos al que se le representa con el Niño Jesús en brazos y San Alberto de Sicilia. La imagen de la Virgen de los Dolores, la Madre del Señor, doliente ante la Pasión y Muerte de su Hijo, ocupa la parte inferior, mientras que la alegoría de la Eucaristía ocupa el ático del retablo.
Seguramente has observado en muros y columnas los relieves de las catorce estaciones del VIA CRUCIS. En muchas ocasiones parece que el acompañamiento a Jesús en su Pasión y Muerte termina en el sepulcro, olvidando que la Cruz no es una derrota, sino la antesala del triunfo definitivo sobre la muerte que llegará con su Resurrección.
“En la noche dichosa, en secreto, que nadie me veía, ni yo miraba cosa, sin otra luz ni guía, sino la que en el corazón ardía”
San Juan de la Cruz, Noche oscura

Llegamos a la cabecera del templo en cuyo ábside se halla el retablo mayor, y a los lados dos retablos de similar factura a modo de capillas con sus pequeñas cúpulas. Aquí podemos contemplar el retablo dedicado al Sagrado Corazón de Jesús. Cristo nos muestra su corazón ardiente y quiere ser invitación a entrar en el gran misterio de su infinito amor por cada uno de nosotros. Flanquean la imagen principal las tallas de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María. La imagen de San Luis Gonzaga corona el conjunto.
Es momento de admirar el retablo mayor. Para hacerlo con detalle, te invitamos a que tomes asiento en los bancos delanteros. La imagen de Nuestra Señora del Carmen, coronada canónicamente en el año 1907, y a cuya advocación está consagrado el templo, ocupa el camarín central. Su majestuosa efigie, de finos rasgos y gran serenidad, flota sobre una nube de la que surgen distintas figuras angélicas. Su expresión rezuma amor y ternura de Madre. María nos presenta a su Hijo como Salvador y nos ofrece de su mano su Escapulario, prometiendo protección para quienes lo porten con devoción. Ocupan las calles laterales las tallas de San Elías, profeta y padre espiritual del Carmelo, y San Simón Stock, Superior General carmelita que recibió de manos de la Virgen María su Santo Escapulario. Remata el ático la talla de Cristo Crucificado. En la parte inferior de este bello retablo, entre los relieves circulares del Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María, no nos pase inadvertido el mayor tesoro que podemos encontrar en el templo: la Presencia Eucarística del Señor en el Sagrario. Cristo vivo nos ha salvado y redimido, nos ha regalado gratuitamente la vida eterna y está siempre a nuestro lado.

“Vivir en obsequio de Jesucristo”
(Regla del Carmelo)
Sobre el crucero del templo, donde nos encontramos, se despliega la cúpula sustentada sobre llamativas pechinas donde están representados el “Niño Jesús de Praga”, la “Visión de San Simón Stock”, “San José” y “Santa Teresa de Jesús”. A nuestra espalda, en el coro, podemos distinguir la talla de la Virgen del Carmen que presidía el templo antiguo, y el magnífico órgano Cavaillé-Coll construido en 1884 y restaurado en 2004.
Proseguimos nuestra visita dirigiéndonos a la nave del Evangelio. En su cabecera se halla el retablo de San José, cuya imagen con el Niño Jesús en sus brazos ocupa el nicho central. Le acompañan las tallas de San Pedro Tomás, obispo carmelita y patriarca latino, y San Cirilo de Constantinopla, considerado Prior General Carmelita. En el ático, la talla de San Estanislao de Kostka.
El primer retablo de esta nave está dedicado a Santa Teresa de Jesús. Las efigies de la mística carmelita Santa María Magdalena de Pazzi y de la Beata María de los Ángeles custodian la imagen de la fundadora del Carmelo Descalzo. En la parte superior distinguimos la talla de la Beata Ana de San Bartolomé, compañera inseparable de Santa Teresa.
“Dios no ha de forzar nuestra voluntad; toma lo que le damos, mas no se da a sí del todo hasta que nos damos del todo”
Santa Teresa de Jesús, Camino de Perfección
A continuación, se halla el retablo del Niño Jesús de Praga, cuya imagen está entronizada en el nicho central; la devoción al Santo Niño está fuertemente vinculada a la Orden Carmelita. Su efigie está flanqueada por las escenas de “Jesús en el taller de Nazaret” y “Jesús entre los Doctores”. Remata el conjunto el relieve del Padre Cirilo de la Madre de Dios, quien impulsó su devoción en el siglo XVII. En la parte inferior distinguimos los relieves de menor tamaño correspondientes a la “Natividad de Nuestro Señor” y la “Huida a Egipto”, con la curiosa escena de “Jesús en el pesebre entre niños”.
Vamos acabando nuestra visita. Nos dirigimos hacia la parte posterior del templo por esta nave donde sobresale el espléndido Belén recientemente creado, mientras que en el bajo coro se halla la talla de Cristo Crucificado, como signo de un camino que lleva del nacer al morir para vivir eternamente.
Nuestra visita, en la que hemos aunado arte y espiritualidad, llega a su final, esperando que haya sido grata. Antes de abandonar el templo, construido por manos humanas para gloria de Dios, y proseguir tu camino, te invitamos a tener unos momentos de recogimiento y oración. Puedes sentarte en silencio ante la acogedora presencia de la Virgen del Carmen, meditando su vida de entrega y gratitud, o alabar y acompañar al Señor en su Presencia Eucarística en el Sagrario o recogerte en la capilla interior. Para ello, ponemos a tu disposición algunas oraciones que pueden ayudarte en estos momentos. Del mismo modo, gracias a los diversos enlaces del texto, puedes profundizar en la vida de los Santos situados en los retablos del templo.
“He nacido para la gloria y Dios quiere mi corazón sólo para Él”
(Santa Teresa del Niño Jesús, Autobiografía)
ORACIONES
ACTO DE CONSAGRACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN
1
Virgen del Carmen,
llevamos sobre nuestro pecho
tu Santo Escapulario,
signo de nuestra consagración a Ti.
Somos hijos e hijas tuyos,
y queremos parecernos a Ti
imitando tus virtudes.
Por el Santo Escapulario
somos miembros
de tu Orden del Carmen
y nuestra consagración a Ti
se une a toda la Familia Carmelitana.
Ponemos bajo tu protección
la Iglesia y el mundo,
nuestras familias y nuestra patria.
Madre y Reina del Carmelo,
por nuestra consagración
somos del todo tuyos ahora en el tiempo.
Que lo seamos también, un día,
en la eternidad. Amén.
2
En el marco de esta visita a tu templo,
Madre del Carmelo,
nos ofrecemos de corazón a tu servicio.
Ponemos en tus manos nuestra vida,
nuestros proyectos, nuestras ilusiones,
todo lo que somos
y todo lo que queremos ser.
Imploramos tu valimiento
ante Cristo, tu Hijo,
por la Iglesia
y, en especial, por tu Orden Carmelitana.
No te olvides de tus hijos
que llevan el Escapulario
como signo de su consagración a Ti.
Vuelve tus ojos misericordiosos
a nuestra patria y al mundo entero.
Aleja de nosotros la guerra,
la opresión, el paro, el hambre…
Que los que celebramos
tu recuerdo en la tierra,
gocemos de tus ternuras maternales
en el día sin ocaso de la eternidad. Amén.
MAGNIFICAT
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador,
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia
–como lo había prometido a nuestros padres–
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
NADA TE TURBE
Nada te turbe, nada te espante.
Todo se pasa, Dios no se muda.
La paciencia todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene nada le falta: sólo Dios basta.